Capitán Dinamita y la Gilada. Las tres palabras del título envuelven un misterio trinitario. Tres entes y una misma persona. Capitán porque lo que se juega en todo esto es la justicia. Dinamita porque ésta es la única política que ha dado resultados en Latinoamérica, desde Usuahia al Río Grande. Los poderosos deben temer a los débiles porque aquí reside, invirtiendo al entrañable Machiavelo, el secreto del buen gobierno latinoamericano. La gilada es nuestra posición subjetiva, porque solo los giles necesitan la dinamita para hacerse escuchar. Finalmente el gil es el que no sabe y nosotros sólo sabemos que no sabemos mucho y que la verdad, al fin de cuentas, no hay nada que saber. La idea de que el poder debe ser transparente para que podamos tener efectos sobre él es un cuento chino. Si no entendemos nuestros propios motivos, cómo vamos a entender los motivos de un engranaje tan complejo como un país o una articulación política? Que el mito de la unidad fantasmática del poder y del estado que tanto asola la tierra de los argentinos (ahí están los taxistas con sus cien mil teorías conspirativas para probarlo) no nos detenga.
A la confusión generalizada de lo cotidiano y al deseo absurdo de ordenarlo nosotros oponemos la energía del capitán eternamente enamorado de la mujer maravilla, la explosividad del significante –y de vez en cuando algo más que el significante también- y ese “que se yo” o “no sé qué” de la gilada que son todos los otros, es decir, todos nosotros.



Me encantó Premio hablan. Buenísimo. Nos describe tal cual, lamentablemente, pero en fin… Hasta luego
EXCELENTE la categoría “Aguafuertes”. Mañana me paro frente al espejo y veo qué acontece. Luego te cuento.